Regulación emocional a través de los valores

A lo largo de nuestras vidas crecemos, maduramos y nos construimos con circunstancias y sucesos satélites que son cambiantes y que no dependen de nosotros, de nuestra toma de decisiones y ni de nuestras acciones tras la toma de decisiones. Es importante para nuestra estabilidad emocional y salud mental aprender a equilibrar la parte de nuestro mundo que depende de nosotros mismos distinguiéndola de la que no y para ello la guía que nos aportan nuestros valores es esencial.

 

Cuando los acontecimientos nos sacuden sin que lo hayamos deseado o decidido previamente, puede provocarnos un estado emocional de inestabilidad y de cierto malestar, ya que nuestra percepción de control interno baja sustancialmente, es entonces cuando podemos usar los valores como fuente de regulación emocional, ayudándonos a gestionar las emociones que aparecen de forma súbita como respuestas a un suceso (bien sea externo o interno). Y es que las emociones funcionan de termómetro del bienestar y malestar percibido, los valores por su parte son estables, están arraigados en nosotros, nos definen, nos aportan direccionalidad y son un anclaje de seguridad, así que pueden aportarnos una mayor sensación de control interno ante las emociones que aparecen, ayudándonos incluso a entenderlas y a poner en marcha los recursos necesarios para afrontar las demandas del momento. Vamos a describir un par de ejemplos concretos:

 

👉 Ante la incertidumbre, el miedo y la ansiedad que puede provocar los procesos largos y tan sacrificados como son la preparación de una oposición, el valor de la paciencia y de la perseverancia te ayudarán a conectar con mayor sensación de serenidad, a encontrar un ritmo adecuado para seguir avanzando y reducir así el malestar hasta llegar al objetivo con la mayor de las garantías y de la tranquilidad.

 

Los valores no eliminan las emociones, pero si nos ayudan a aceptarlas, a entenderlas y a aprender de lo que estamos viviendo con mayor capacidad para regularlas, dándonos la oportunidad de analizar qué información nos están aportando para poder gestionarlas con la mayor garantía.

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